NERVIOSO. Sistema
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   No es exacto decir que el hombre en lo psicológico se reduce a su sistema nervioso. Pero, sin su riqueza nerviosa, el hombre resulta incomprensible e inexplicable. En el com­plejo organismo que es el cuerpo humano, existen diversos órganos (anatomía) y sistemas (fisiología). Los vínculos entre órganos y sistemas, siempre interdependientes y coordinados, aseguran las funciones vitales: sensorialidad, reactividad, comunicación, rememoración, fantasía, facultades supe­riores.

   1. El sistema nervioso

   Conviene diferenciar bien lo que es el órgano nervioso y lo que es la función nerviosa del órgano. Y es preciso distinguir lo que es la actividad orgánica y lo que es la concien­cia de esa actividad. La Anatomía y la Fisiología nerviosas permi­ten entender y explicar la ac­tuación psi­cológica en todas sus dimen­siones.
  

Anatomía nerviosa

   La célula nerviosa, o neurona, es el elemento simple del Sistema Nervioso. Como toda célula de un tejido corporal, está constituida por un citoplasma y un núcleo. Además la neurona posee dendritas o arborizaciones y un axon, o eje, para vincularse con otras neuronas. Cada neurona es un ser vivo que precisa defensas, alimentación y oxigenación.
   En el cuerpo humano la neurona se presenta en varias formas y tamaños.
   - Unas son más alargadas, juntándose con otras para construir los nervios o cadenas de neuronas. Otras son más redondas o nucleares y poseen unas ramificaciones, o arborizaciones más extensas.
   Además en las zonas extremas de la neurona se desarrollan unos fermentos o enzimas, que son ácidos o estructuras químicas, las cuales experimentan transformaciones diversas cuando pasan corrientes nervio­sas por ellas.
   - Las cadenas de neuronas forman los nervios o vías por donde circula la corriente nerviosa, la cual no es otra cosa que desplazamiento de iones, o átomos con cargas eléctricas, sobre todo de Sodio (Na +). Y ese desplazamiento se produce a unos 100 mts. por segundo, lo cual significará que las sen­saciones nerviosas no son "instantáneas".
   Los circuitos nerviosos se extienden por todo el cuerpo de forma impresionantemente compleja. Con ellos se establecen interconexiones o comunicaciones.
   Hasta el último milímetro del organismo queda conectado con los centros nerviosos más importantes del cerebro o de los órganos que constituyen la masa encefálica. Allí está el centro recolector de las corrientes de llegada y el centro difusor de las corrientes de salida.
  - Los órganos nerviosos son conjuntos de tejidos constituidos por millones y millones de neuronas diversas, pero con una misma función. La corteza cerebral, por ejemplo, cuenta con más quince mil millones (15.000.000.000) de neuronas, que se constituyen a su vez en núcleos o enjambres. En ella se registran las sensaciones y se originan los movimien­tos en los que se basa la vida psicológica primaria.

   1.2 Fisiología nerviosa
 
   Las corrientes nerviosas actúan a la manera de complejas y sincronizadas conducciones eléctricas de una gran ciudad, en la que miles de cables y miles de puntos de referencia se comunican.
   Cuando las corrientes se dirigen hacia los órganos nerviosos centrales se denominan "aferentes": son receptoras o sensitivas. Cuando salen de ellos hacia los diversos órganos o tejidos del cuerpo se llaman "eferentes" y son motoras.
   Nuestro organismo se encuentra permanentemente surcado por ambos tipos de corrientes de llegada y de salida. En ellas se halla nuestra realidad sensitiva y nuestra capacidad motora. Es la base de nuestra actividad psicológica.
   La buena constitución y el correcto funcionamiento del sistema nervioso es condición para la vida de todos los seres animados. Los animales inferiores, el gusano por ejemplo, cuenta con un sistema nervioso muy primario y poco desarrollado. Recibe sensaciones glo­bales o indiferenciadas y producen reacciones en la zona nuclear, que son los tálamos (sensibilidad  talámica). Sin embargo, resulta muy compleja la sensorialidad de los seres superiores, por ejemplo de los mamíferos, especialmente del ser humano, que recibe sensacio­nes diferenciadas que se localizan en la corteza cerebral y discriminan hasta el último milímetro del cuerpo de donde proceden.
   La riqueza psicológica, tanto animal como humana, de esas corrientes "epicríticas" o corticales depende de él, aunque no se reduce a su estructura ni a su dinámica. Se basa en ella, pero se complica misteriosamente hasta el punto de hacerse "consciente", sobre todo en el hombre, que es capaz de ser dueño de muchas de esas corrientes y obrar no reactivamente como el animal, sino controladamente por la acción de las facultades superiores (inteligencia, voluntad).

   2. Los tres sistemas

    El llamado sistema nervioso no es unitario, como a simple vista pudiera parece. Se va configurando a lo largo de la gestación y comienza a funcionar muy pronto, es decir, a los pocos días de la concepción, y se va progresivamente dife­renciando. Prácticamente las neuronas inician su funcionamiento propio y original hacia los 20 días de la formación fetal. A partir de esemomento, la placa neuronal primero y el cordón nervioso que de ella se deriva después, van transformándose en las tres estructuras básicas que constituyen la riqueza nerviosa.

   2.1. El sistema central.

   Esta configurado por el conjunto de órganos básicos del encéfalo, por la mé­dula espinal y por los 31 pares de cordones neuromusculares que salen y entran entre las 32 vértebras dorsales.

   2.1.1 El cerebro

   Los órganos de la caja craneal son los más importantes. La corteza, o cór­tex, recubre, a modo de fina membrana de un grosor no superior al centímetro, los demás órganos centrales (tálamos mayores y menores, protuberancia anular, pedúnculos cuadrigéminos, epífisis, hipófisis, puente de Varoglio, cuerpo calloso y el cerebelo ya en la zona exterior inferior o base del cráneo).
   La corteza es la pieza más impor­tan­te para la sensibilidad. En forma de pliegues y repliegues (lóbulos), en dos he­misferios separados por la cisura de Silvio y en cuatro áreas: frontal, parietal, temporal y occipital, constituye un conjunto de áreas receptoras o sensitivas (las posteriores a la cisura de Rolando), y una emisora (la frontal) que tiene células gigantes, de forma piramidal, llamadas células de Betz.
   La corteza replegada ocuparía unos 40 metros cuadrados, si se estirara con minuciosidad. En esa superficie se registran y almacenan todas las sensaciones del cuerpo humano y en ella se asocian, vinculan, interrelacionan y actúan cuando el momento llega.
   Los lóbulos tienen un color "grisaceo" y se hallan protegidos por las membranas meníngeas y por una caja ósea, que es el cráneo. Esa corteza está formada por unas neuronas esféricas con amplia arborización y áxones alargados.
   Envueltos en el cortex o corteza, ac­túan los otros órganos citados con misiones fisiológicas diversas e imprescindibles: los tálamos mayores y menores son los que mas relación tienen con la sensorialidad y la motricidad.
   Esta variedad de órganos nos da idea de la complejidad y riqueza que alberga nuestra cabeza. Están organizados en dos zonas simétricas y equivalentes, sincronizadas, totalmente paralelas, como si se tratara de dos cerebros.
   Es misterioso cómo se establece el enlace entre los dos "hemisferios del cerebro"; pero en su armonía perfecta es donde se apoya el equilibrio del cuerpo y la perfección en las operaciones psicológicas del hombre por el doble conducto de que la naturaleza ha dotado al cuerpo: dos ojos, dos oídos, dos manos, etc


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   2.1.2. La médula

   Es el segundo elemento nervioso complejo y decisivo. Se une al cerebro por el bulbo raquídeo. Y se halla albergada en la caja ósea que llamamos columna vertebral. Está constituida por un conjunto de nervios interiores de color gris (Haces de Goll y Bourdach) y en forma de H. Se halla rodeada por otra masa nerviosa blanca. Ambas zonas se hallan envueltas en membranas protectoras.
   Los haces nerviosos hacen de conductores de corrientes, tanto ascendentes o sensoriales como descendente o motrices. Por la médula, constituida por cientos de conductos, circulan millones esas corrientes, las cuáles proceden y llegan a todas las partes del cuerpo, internas y externas.

   2.1.3. Circuitos medulares.

   El tercer elemento central está constituido por los 31 pares de ramificaciones nerviosas que salen de la médula y tiene una misión neuromuscular. Afloran a diversas alturas de la columna: 8 cervicales, 12 torácicos, 5 lumbares y 6 sacros.
   Poseen la misión sensitiva y motriz. Llevan a la corteza sensitiva (lóbulos temporales, parietales y occipitales) corrientes de todo el cuerpo. Y conducen desde la corteza (lóbulos frontales) sus respuestas motrices.

   

 

   

 

 

 

2. 2. Sistema periférico

    El segundo "sistema nervioso" se denomina periférico. De la parte central del encéfalo, desde los tálamos y regiones adyacentes y sin pasar por la médula, descienden hacia el organismo otros nervios, en número de 12 pares. Tienen también gran importancia sensorial y motriz. Son los nervios periféricos y configuran un "Sistema Autónomo".
   Según la altura del encéfalo a la que surgen estos pares y según la función que van cubriendo son lo siguientes:
   1. Olfativo, que va desde la glándula pituitaria a la base interior del cortex.
   2. Optico, el cual une la retina a los lóbulos occipitales.
   3. Motor ocular interno, en conexión con los globos oculares.
   4. Patético, que se extiende por la cara y los labios originando los gestos.
   5. Trigémino, difundido por el cuero cabelludo.
   6. Motor ocular externo, que afecta también a los músculos oculares.
   7. Facial, extendido por la mayor parte del rostro con misión motriz.
   8. Auditivo, que vincula el oído interno con los lóbulos temporales.
   9. Glosofaríngeo, que controla la lengua, laringe y parte de la faringe.
  10. Vago o neumogástrico, que ordena los movimientos y el funcionamiento de las vísceras.
  11. Espinal o dorsal, extendido por la espalda.
  12. Hipogloso, que llega a la parte inferior de la lengua.
   El significado de estas vías de conducción nerviosa en la actividad psicológica es decisivo. Gracias a sus servicios conductores se organiza la infraestructura de los principales sentidos de recepción y las operaciones más complejas del lenguaje y de la expresividad facial

   2.3. Sistema vegetativo.

   El "tercer sistema" nervioso se constituye con el décimo de los pares autónomos, el vago o neumogástrico. Es el más extenso, de gran complejidad y sobre todo de importancia para el orga­nismo.
   Se denomina vegetativo y llega a todas las vísceras, desde los pulmones hasta el corazón y al hígado, desde el estómago al intestino, desde los órganos sexua­les hasta el páncreas, los riñones y las demás glándulas de secreción externa o interna. Sus impulsos nerviosos se interco­nexionan a través de diversos enlaces, como son los ganglios linfáticos que forman una red de nódulos o nú­cleos.
   Se simplifica la visión de ese sistema recordando su doble acción de estimular un órgano vegetativo: latido del corazón, movimientos peristálticos, motricidad respiratoria, etc. y controlando esa motricidad. Se dice que tiene una función simpática (estimula) y otra parasimpática (regula, frena, controla la estimulación)
   Gracias a ella todo el proceso vegetativo se halla armónicamente ordenado en intensidad y en ritmo, en tiempo, como la mejor de las máquinas de la naturaleza.
   De estos sistemas y de sus formas de funcionamiento nervioso depende que nuestro organismo corporal se constituya en la plataforma de nuestra actividad sensorial. Y, de la sensorialidad, dependerán las funciones y las facultades de nuestra vida psíquica superior.

   3.  Higiene nerviosa
 
   Si el sistema nervioso es tan importante y complejo, es preciso cultivar una higiene suficiente para que se forme bien en la gestación, para que se configure bien en los períodos del crecimiento y para que funcione con regularidad.

   3.1. En la gestación

   Es decisivo formar bien a la madre gestante: evitar tensiones, suprimir tóxicos y alcoholes, eliminar irritaciones que generen desequilibrios nerviosos susceptibles de llegar al nuevo ser en gestación.
   Frecuentes diagnósticos y oportunas consignas aseguran la vida psíquica del nuevo ser (por ejemplo, alimentación con suficiente hierro y calcio) tiene que ver con la armonía y el equilibrio de la madre gestante.
 
   3.2. En la configuración

   Entra en el entramado educativo, tanto escolar como periférico a la familia. Una infancia equilibrada, sin registros nerviosos nocivos, dominada por hábitos de vida, actividad, juego, sueño, convivencia adecuados, es responsabilidad de todos los que regulan la vida del niño.
   Especial recomendación de prudencia se precisa en los tiempos actuales para los responsables que toleran en los niños abu­sos televisivos, alteraciones en los ritmos del sueño, distorsiones de la men­te con sobrecargas de imágenes o represiones en la atención o en la fantasía, promoción de estímu­los relacionados con el sexo, la violencia o el cosumismo.
   Y en este campo entra en juego también el educador de la dimensión religiosa, con ofertas gratificantes de valores espirituales: fomento de confianza, sentido sano del deber que ayuda a formar la conciencia, eliminación de terrores vinculados a mensajes religiosos, presentación de figuras protectoras en la primera infancia y ejemplarizantes en la infancia superior (Jesús, María, los Santos, las figuras de Iglesia)

   3.3. En el funcionamiento

   Bueno es recordar que el equilibrio nervioso tiene que ver con toda la vida (de niño, de joven, de adulto, de anciano). De ese equilibro depende la "felici­dad y serenidad vital de la persona".
   Los sobresaltos, las aventuras y los excesos, que tantas veces se justifican en las etapas juveniles, ni son sensatos, ni son constructivos, ni resultan éticamente aceptables ante el deber de mantener la salud mental. El equilibrio responsable es compatible con los sacrificios y las diversiones de la vida.